Innovar, requiere asumir riesgos. ¿Eres lo suficientemente audaz para ser creativo?

Innovar, requiere asumir riesgos. ¿Eres lo suficientemente audaz para ser creativo?
23 Mar 2016

Muchas veces nos encontramos atascados ante un proceso innovador, la necesidad de diferenciarnos de nuestra competencia, la disyuntiva en el lanzamiento de un nuevo producto o servicio o simplemente la búsqueda de nuestra personalidad de marca y de cómo comunicarla. La solución creativa, puede venir en dos formas: la creatividad espontánea y la creatividad orientada, pero en cualquier caso, tendremos que estar dispuestos a asumir un riesgo.

La creatividad espontánea es la creatividad que a menudo asociamos con los artistas. Se trata de ideas que aparentemente surgen  de la nada, de una fuente de inspiración incierta que suele sorprendernos en el momento más inesperado.

De hecho, en el mundo de los negocios, las ideas más revolucionarias son a menudo el resultado de la creatividad espontánea. Un equipo de investigación de forma accidental realiza el descubrimiento de una propiedad única de un material nuevo y ve una oportunidad de mercado (post-it  por ejemplo).

La creatividad orientada a las soluciones es cuando se tiene un problema específico para resolver y buscas activamente soluciones creativas que resuelvan el problema a través de tormenta de ideas, mind mappings o cualquier otra técnica de generación de ideas que parte de una consigna específica.

Aunque el término espontánea implica la idea de aparecer de repente, no tiene por qué ser el caso. De hecho, las ideas espontáneas a menudo se forman lentamente en la mente de las personas y requieren tiempo para desarrollarse.

“Si al principio la idea no es absurda, entonces no hay esperanza para ella.”  Albert Einstein

Aunque comencemos nuestro viaje a raíz de un “Eureka” con una idea espontánea, normalmente esta requiere de la creatividad orientada para perfeccionarla y resolver las complicaciones de la puesta en marcha.

Las organizaciones a menudo rechazan las ideas espontáneas porque las suelen considerar muy radicales, no rentables o simplemente se descartan bajo la etiqueta de “no van a funcionar”. El problema es que estos mismos directivos visionarios, años más tarde se encuentran con una idea similar convertida en una startup.

Esto lo vemos día a día en el proceso de branding y comunicación en general. La pregunta es: Si los métodos tradicionales ya casi no funcionan, ¿porqué seguimos haciendo más de lo mismo?. No hay originalidad porque esta lleva asociada un gran riesgo.

La prueba está en que casi es imposible distinguir algunos spots publicitarios. Si analizamos en sector del automóvil, podemos encontrar los mismos planos, locaciones y argumentos repetidos. Es como si se utilizara una plantilla bajo el preconcepto de  “siempre ha funcionado de esta forma”.

Pero,  ¿podemos afirmar este “siempre” con la información que disponen hoy en día los consumidores y a la velocidad a la que cambian los medios y la tecnología?.

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En donde no hay dudas, es en que existe una conexión profunda y significativa entre la asunción de riesgos y la creatividad y este es un punto que a menudo se pasa por alto cuando buscamos esa idea innovadora. Einstein no sabía nadar, pero le encantaba navegar y lo hacía a menudo.

Desde luego en el proceso de generación de ideas no existen garantías, y una idea muy creativa también puede fallar, esto es parte del proceso. De hecho los buenos creativos fallan a menudo. Es una cuestión estadística, a más ideas, más fallos, pero también son los que poseen mayores ratios de éxito.

La pregunta, o el análisis del coste de oportunidad en este caso sería elegir entre: minimizar riesgos, haciendo más de lo mismo o copiando ideas, lo cual dificulta mucho la diferenciación; o arriesgarse e innovar. La primera alternativa parece a priori menos costosa, más segura, pero es más probable que no logremos ese objetivo de diferenciación. Entonces, ¿cuál es la alternativa más rentable?.

Existen estudios sobre equipos de trabajo de I+D en donde se ha demostrado que la disposición a asumir riesgos, es una potente influencia de la expresión creativa. Las empresas que persiguen el camino de la innovación, comparten una creencia que puede sea la que las hace realmente innovadoras. La creencia de que en el riesgo está la posible recompensa.

Creo que el secreto radica en seguir entrenando nuestro cerebro, alimentar constantemente nuestra creatividad espontánea. Cuando se aprende algo nuevo, un idioma, una ruta diferente para llegar a un sitio, el significado de una palabra, o la manipulación de un nuevo gadget, en nuestro cerebro está teniendo lugar un cambio físico.

Con cada experiencia nueva, por pequeña que esta sea, no solo aprendemos algo diferente, sino que estamos cambiando las conexiones neuronales de nuestro cerebro, que es la base para la generación de nuevas ideas. Estas nuevas estructuras y mapas en el cerebro dan lugar a más conexiones entre conceptos.

¿Pero qué hacer cuando estamos bloqueados creativamente?

El truco está en el cambio de hábitos. Cuando no encuentras nuevos caminos o ves todo exactamente igual, lo primero es cambiar tu fisiología. Cambia la postura o levántate y da un paseo, toma conciencia de tu respiración (puede que si estás ansioso sea una respiración superficial), incluso haz unos estiramientos (mejora la circulación sanguínea). Hay varios ejercicios que puedes hacer para cambiar tu estado mental y por consiguiente tus ideas.

El ejercicio físico y la meditación afectan positivamente a la capacidad del cerebro para cambiar y aprender, así como dormir lo suficiente cada noche y una buena alimentación (nuestra gasolina) es vital para el desarrollo creativo.

Hasta los años setenta se creía que nuestra capacidad de aprendizaje estaba limitada a nuestra primera infancia. Si tienes más de 30 años, seguramente habrás escuchado de tus padres, parientes o docentes esa máxima que decía “estudia mucho ahora que lo que no aprendas de pequeño será muy difícil que lo aprendas”. Desde luego cuando el cerebro es más joven y está menos condicionado y es más flexible. Pero la verdad es que podemos cambiar la configuración de nuestro cerebro, porque la neuroplasticidad  no tiene fecha de caducidad.

Mientras que en el branding puede que tengamos que romper algunos viejos patrones, la tecnología sigue avanzando y día a día aparecen nuevos gadgets y wearables que utilizan nuestras capacidades mentales como el NeuroSky , o el BrainDriver (prototipo que permite controla un coche con el pensamiento)

Hasta hace no mucho tiempo, se pensaba que el ratón del ordenador sería insustituible, luego aparecieron las pantallas táctiles y ahora ni siquiera necesitamos tocar las pantallas. El ejemplo concreto de esta creativa innovación es el Myo Gesture Control Armband , un brazalete que por poco más de 200 euros, nos permite controlar cualquier ordenador o dispositivo a través de la actividad eléctrica de nuestros músculos cuando realizamos simples gestos con el brazo.


Hay una guía interesante que recoge los aspectos más populares sobre la neuroplasticidad, la emoción y la cognición. “Cómo invertir en tu cerebro”  – guía de SharpBrains . Aquí te dejo, para finalizar, algunos de los highlights más destacados del libro:

– “A veces nuestra hipótesis será correcta, y a veces estará mal. El miedo al fracaso, el miedo a no parecer inteligentes, es un obstáculo fundamental para el aprendizaje que veo demasiado a menudo, sobre todo con las personas que quieren proteger la reputación percibidas hasta el punto de que no se dejan probar a sí mismos, nuevos ciclos de aprendizaje “.

–  “… Un cerebro sano es un cerebro que tiene la cantidad adecuada de plasticidad: no demasiada y no demasiada poca …”

– “El aprendizaje es física. El aprendizaje implica la modificación, el crecimiento y la poda de nuestras redes neuronales, a través de la experiencia “.

– “Una consecuencia de la plasticidad del cerebro es que este puede cambiar con cada experiencia, pensamiento y emoción, de esta forma tienes el poder potencial de cambiar el cerebro en todo lo que haces, piensas y sientes.

– “Necesitamos ampliar nuestro vocabulario: el ” CI ” y  la “memoria” no abarcan la totalidad de las funciones del cerebro El cerebro se compone de redes neuronales que sirven a distintas funciones, incluyendo diversos tipos de memoria, pero también el lenguaje, la regulación emocional, la atención, la planificación, y muchos otras. Esto es importante porque nuestra vida y la productividad depende de la funcionalidad de todas estas funciones cerebrales, no sólo de una “.

–  “… Cuanto más una red de neuronas se activa (es decir, cuanto más a menudo las neuronas se disparan juntas), más fuerte las conexiones son. Si una red que soporta una función del cerebro es estimulada repetidamente a través de la práctica y la formación, esta se hará más fuerte, contribuyendo a la optimización de la función cerebral que … cuanto es al contrario, más débil las conexiones se hacen, y las conexiones débiles acaban muriendo. Esto explica la idea popular de “usarlo o perderlo” – las funciones cerebrales que son estimuladas terminan perdiendo su eficiencia ya que las redes neurales que las apoyan se debilitan o se disipan “.

“La innovación distingue a un líder de un perseguidor”  –  Steve Jobs

 

Foto: Ferand


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german gorriz

Actualmente, desde Barcelona, imparto formación y ayudo a empresas y profesionales a optimizar sus marcas, crear clientes embajadores a través de experiencias memorables, e impulsar las ventas utilizando estrategias de marketing y comunicación online & offline.

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