Neuroplasticidad. Cómo favorecerla entrenando nuestro cerebro

Neuroplasticidad. Cómo favorecerla entrenando nuestro cerebro
13 Abr 2016

Cuando cambiamos nosotros, cambiamos nuestro entorno y por consiguiente, nuestros proyectos. El éxito no es posible sin cambiar el comportamiento del día a día de las personas en toda la empresa, comenzando por la punta de la pirámide. Buscamos resultados distintos haciendo más de lo mismo. ¿Tiene sentido?. La neuroplasticidad es una capacidad que nos permite cambiar nuestra percepción, y se puede favorecer, entrenando nuestro cerebro.

A día de hoy, muchas organizaciones mantienen y defienden una mentalidad de silos, con equipos altamente competitivos trabajando en secreto uno contra el otro. El cambio de comportamiento no es fácil incluso cuando los nuevos hábitos pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Los hospitales están llenos de ejemplos como este. Solo 1 de cada 9 pacientes de bypass cambian sus hábitos cuando reciben el alta. Durante las últimas dos décadas, incluso la medicina tradicional ha evolucionado a través de la psiconeuroinmunología (interrelación entre mente y cuerpo).

Las implicaciones de estas nuevas investigaciones son particularmente relevantes para los líderes de las organizaciones. Ahora está claro que el comportamiento humano en el lugar de trabajo no funciona de la forma en que muchos ejecutivos piensan que lo hace. Los directivos que entienden los recientes avances en la ciencia cognitiva pueden conducir e influir en el cambio consciente y a la transformación organizacional.

El mayor enemigo en el proceso de  toma de decisiones.

A veces resulta difícil gestionar las presiones a las que estamos expuestos. En este ámbito, el estrés es el mayor enemigo del cerebro ya que períodos prolongados de “estrés malo” aumentan los niveles de cortisol y exceso de adrenalina, que causan un mal funcionamiento de todo el sistema. El cortisol por sí solo puede favorecer el aumento de peso, impide el desarrollo neuronal y aumenta la poda sináptica (eliminación de conexiones sinápticas entre neuronas)

En este estado de estrés continuo, el cerebro comienza a podar el número de ramificaciones y conexiones sinápticas de las neuronas del hipocampo. A medida que el estrés continúa, estas condiciones también aumentan la tasa de muerte celular en esta región del cerebro, lo que resulta en una capacidad reducida para la memoria contextual (fuente), y desde luego, la creatividad y la lucidez en el proceso de toma de decisiones.

Anteriormente, hemos visto en que consiste la neuroplasticidad y como funciona el proceso de neurogénesis y sabemos que nuestros pensamientos pueden cambiar la estructura de nuestro cerebro. Es decir, si aprendemos a fortalecer las conexiones positivas, podemos cambiar nuestro cerebro para ser más positivo, y como si de un músculo se tratase, podemos entrenarlo, solo necesitamos tomar la decisión y una gran dosis de disciplina.

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“Disciplina es solo elegir entre que es lo que quieres ahora, y que es lo que quieres más”


Entrenando nuestro cerebro.

– Enfoque, la práctica de nuestra atención.

Cuando realmente prestamos atención a lo que estamos viviendo, los objetos, conversaciones e información nueva, la neuroplasticidad se intensifica. El secreto está en los detalles, poner todo nuestro foco en el suceso o evento que estemos viviendo. Este es uno de los motivos por lo cual cuando nos vamos de vacaciones a un nuevo sitio solemos estar más cansados. Cada nuevo dato de la información crea nuevas vías neuronales en el cerebro. Posteriormente, reflexionar y recordar esta información refuerza esta nueva vía neural.

– Nuevos desafíos. Estimular el “pensamiento de todo el cerebro”

Nuestro hemisferio izquierdo es el racional y el derecho el creativo y emocional. Cuando realizamos tareas o aprendemos actividades que nos obligan a usar ambos hemisferios, estamos creando nuevas sinapsis y potenciamos el pensamiento de todo el cerebro. El tocar un instrumento musical, aprender un nuevo idioma, un nuevo deporte o llegar a dominar una nueva tecnología, aumenta el tamaño de las áreas comprometidas del cerebro. El “pensamiento de todo el cerebro” enciende la creatividad, mejora la coordinación física y aumenta los instintos y la intuición.

– Ejercicio físico.

El ejercicio físico mejora la circulación sanguínea, oxigena el cuerpo y reduce el estrés (genera endorfinas). Aunque sea solo 40 min, 3 o 4 veces a la semana, no solo mejoraremos nuestra condición física y autoestima, sino que nos otorgará un mayor flujo de sangre y oxígeno al cerebro, ayudando a la neuroplasticidad. Si además a este punto le sumamos en primero,  prestando atención a los detalles del recorrido de una caminata por ejemplo, estaremos multiplicando sus beneficios.

– Dale un respiro a tu cerebro… Medita.

La meditación aumenta el espesor y resistencia de la corteza frontal del cerebro. A medida que envejece la corteza frontal disminuye de tamaño; los estudios demuestran que las personas que meditan, experimentan una menor disminución en la corteza frontal. La meditación es conocida por reducir el estrés y el cortisol en el sistema. También estimula el sistema inmunológico. Esto puede parecer muy “new age” pero piénsalo como si estuvieras reseteando una máquina “sobrecalentada” durante solo unos minutos. Mi experiencia personal, unos 10 min por la mañana y otro tanto antes de acostarme me mantienen relativamente cuerdo 😉

– Cuida tu alimentación.

Esto parece obvio y a estas alturas del post ya me parezco a un libro de autoayuda o a un yogi. Nada más lejos de la realidad. Esto es una carrera de fondo en la que cada día te encuentras con infinidad de obstáculos, pero el solo hecho de intentarlo te hace mejorar. Es sencillo, si quieres pensar más rápido, ser más creativo y vivir más y mejor tienes que alimentar a tu cerebro con nutrientes (el cerebro pesa cerca de un 2% del peso corporal total pero consume hasta un 20% de nutrientes). No profundizaré en esto porque hay cientos de profesionales que lo hacen mucho mejor, como dato, las nueces, almendras, aguacates y el chocolate negro favorecen la neuroplasticidad. ¿No suena tan difícil visto así verdad?.

– Rie y diviértete todo lo que puedas.

La neuroplasticidad esta intrínsecamente ligada a un estado mental positivo. Y no hay nada mejor para conseguir este estado y diluir el estrés que una buena risa. Cuando nos reímos mejoramos nuestro sistema inmunitario y funciona además como un interruptor de bienestar general antes de comenzar cualquier actividad, incluso un ejercicio de entrenamiento cerebral. En el ámbito de la empresa, muchos todavía creen que este estado es malo para el negocio, cuando en realidad (en su justa medida, como todo) nos ayuda a ser más eficientes, nos motiva y hasta podemos llegar a amar nuestro trabajo.

Hay muchos ejercicios que puedes hacer para entrenar tu cerebro y mejorar la neuroplasticidad. Hoy día, puedes encontrar decenas de apps para poner a prueba y entrenar tu cerebro mientras te diviertes (insisto, esto de reír y divertirse, es cosa seria…). Algunas de las que he probado y me han gustado son Lumosity, Elevate o Peak, pero como todo deberás probar la que mejor se adapte a tí (muchas de ellas están en inglés). Pero si tu móvil se encuentra escaso de memoria (algo habitual) puedes recurrir a websites de este estilo: Online Brain Games

En el fondo, todos sabemos que podemos mejorar para lograr un cambio positivo en nosotros mismos y nuestro entorno. Muchas veces, solo debemos prestar atención y escuchar a esa vocecita interna que nos dice que es lo que debemos hacer, aunque las piernas se resistan a moverse, o el miedo al cambio nos ate al sofá y secuestre nuestra fuerza de voluntad. Tal vez intentando algo distinto, consigamos nuevos resultados.

 


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german gorriz

Actualmente, desde Barcelona, imparto formación y ayudo a empresas y profesionales a optimizar sus marcas, crear clientes embajadores a través de experiencias memorables, e impulsar las ventas utilizando estrategias de marketing y comunicación online & offline.

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